En primer lugar me gustaría agradecer la oportunidad que se me brinda de participar en esta comunidad y de escribir sobre lo que es de mi mayor interés y espero pueda ser mi quehacer profesional durante muchos años; la economía, los mercados financieros y sus comportamientos, indicadores y evoluciones.

Debo decir que mi conocimiento y experiencia en el ámbito de la bolsa, y especialmente en materias tan específicas como el análisis técnico o las teorías de trading es limitado y está en proceso de crecimiento. Es por eso que me gustaría centrarme en algunos ámbitos más genéricos y dejar a mis colegas, mucho más cualificados, la ardua tarea de intentar predecir el futuro bursátil.

Como primer asunto a tratar haré una pequeña incursión en el mundo de los derivados financieros, y en concreto en el mercado de opciones, intentando explicar una primera y básica estrategia con la que un inversor puede operar.

Muy ampliamente podemos decir que un derivado financiero es un instrumento cuyo valor se subordina al de otro activo más básico llamado activo subyacente y del cual va a depender durante toda su existencia hasta el vencimiento. Aunque originariamente su finalidad era la de cobertura de los riesgos a los que están sometidos los activos sobre los que se subordinan, en los últimos años se han planteado también como productos meramente especulativos. Esto ha llevado a la creación de mercados muy activos de instrumentos derivados, tanto organizados como no organizados, cuyos valores de capitalización han superado incluso el valor de los activos de los que se derivan. Aún así, la finalidad de la cobertura sigue estando muy presente, tanto que ningún operador de bolsa debería plantearse su operativa sin cubrirse las espaldas con derivados que contrarrestasen las posibles pérdidas que pudiesen sufrir.

La principal característica y el mayor atractivo de los instrumentos derivados es que son productos apalancados, de tal manera que para su negociación se requieren desembolsos iniciales muy inferiores a los que habrían de hacerse operando al contado. Esto nos permite multiplicar nuestros beneficios; pero cuidado, también las posibles pérdidas, con lo que es fundamental un estudio concienzudo del valor y un conocimiento amplio del mercado.

Existen dos productos básicos en el mercado de derivados, los futuros y las opciones. Centrándonos en las segundas plantearé aquí una útil estrategia inicial que nos permitirá aprovechar el potencial de este producto. Cuando se adquiere un contrato de opción, el comprador obtiene el derecho de comprar (CALL) o vender (PUT) una determinada cantidad del activo subyacente en una fecha futura a un precio ya determinado. Por esta adquisición, el comprador deberá abonar una prima, que será el precio de la opción. Lógicamente, la contraparte, el vendedor, se obliga a comprar (PUT) o vender (CALL) la opción en el momento del vencimiento si el comprador, que es quien tiene facultad de decidir, así lo determina. Es decir, el comprador ejecutará la opción si el precio le es favorable, y obligará al vendedor a ejecutarla también. La diferencia es que el comprador sólo corre el riesgo de perder la prima que ha pagado si no ejecuta, mientras que el vendedor no tiene ninguna capacidad de decisión y puede tener una pérdida ilimitada. Esto, en principio, nos lleva a pensar  que el comprador siempre tendrá las de ganar, al menos a priori.

Sin embargo, como ocurre siempre en el mercado, ambas partes tendrán opiniones encontradas respecto del futuro; uno lo creerá alcista y el otro bajista. De otra manera el vendedor se estaría condenando a pérdidas de forma absurda; ¿quién iba vender opciones CALL sabiendo que el mercado está bajista teniendo que venderlas en el futuro a un precio inferior al del mercado y que su pérdida podría ser ilimitada? Igualmente, ¿quién iba a vender opciones PUT sabiendo que el mercado es alcista obligándose a comprar a un precio superior al de mercado?

Pues bien, si es usted poseedor de unas acciones de Telefónica, por ejemplo, y quiere venderlas, no lo haga; operando con opciones lo que debe hacer es vender un CALL sobre esas acciones de Telefónica. ¿Qué conseguirá con ello? Veamos, si usted quiere vender unas acciones es porque cree que su precio futuro es bajista, o al menos que su valor no va a subir más. Si vende un PUT sobre ellas lo que está haciendo es obligarse a e venderlas en el futuro a ese mismo precio, con lo cual estará cumpliendo su objetivo de deshacerse de ellas pero, al mismo tiempo, se habrá embolsado una prima por la venta de esa opción, por lo que, si su apreciación sobre el mercado era correcta, habrá vendido unas acciones a la baja y habrá ganado un plus en forma de prima.

 

Con la misma estrategia, pero de forma inversa, si lo que quiere es hacerse con acciones de Telefónica porque su percepción de valor es alcista, en vez de comprar lo que ha de hacer es vender una opción PUT sobre ellas. Con ello se estará obligando a comprar las acciones en el futuro a un precio actual, lo cual es su intención; pero además, por ello estará recibiendo un beneficio extra en forma de prima, que será el precio por el que usted venda ese derivado.

¡Pero cuidado! Como hemos dicho al inicio, el comprador de una opción tiene una pérdida limitada a la prima que hay abonado por ella, pero el vendedor está expuesto a una pérdida ilimitada si el mercado le es desfavorable. Por ello, esta operativa, aunque muy atractiva y potencialmente lucrativa, debe estar siempre respaldada por la prudencia, un profundo conocimiento del mercado y sus posibles cambios y una firme tolerancia al riesgo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *